“El Síndrome de Hybris en la Plaza
de Armas”
El
aprendizaje social de la corrupción
Por Ricardo León Caraveo
Recibía órdenes.
Las acataba por deber de
obediencia.
Lamentablemente no tenía
alternativa.
Nunca pensé en desobedecer.
Mayo/1962
Adolf
Eichmann
Introducción
¿Por
qué el poder transforma a las personas?, ¿es la historia personal la causa?,
¿es el contexto en el que están cuando se ejerce el poder?, ¿es el sistema
político que se impone al ser humano?, ¿qué sucede en el interior de los seres
humanos que al asumir la titularidad del cargo público cambian?, ¿por qué se
transforman con el poder ellos y sus familias?, ¿por qué se corrompen? ¿por qué
destruyen a sus familias esas fuerzas invisibles del poder público?, ¿por qué
no se dan cuenta que han aniquilado las cualidades por las que llegaron y
aparecieron actitudes insospechadas de arrogancia?, ¿por qué son intolerantes a
la crítica y adictos a la lisonja?
Marco Teórico
Emprendí la búsqueda de estas cuestiones y otras similares, partiendo del
libro “En el poder y la enfermedad”, autoría de David Owen; la lectura y conferencias
de Philip Zimbardo psicología social y psicología penitenciaria; así
como Dan Ariely, psicología de la mentira, y Albert
Bandura, teoría de la desconexión moral, las cuales están vinculadas a la filosofía
de Hanna Arendt, en sus obras “Los orígenes del totalitarismo” y
“Eichmann en Jerusalén”. La interconexión no es deliberada, solo Zimbardo, al exponer
su teoría, expresamente menciona a la oriunda de Hannover,
Alemania.
Con la finalidad de estructurar respuestas acertadas, releí diversas
obras de Daniel Goleman, “Inteligencia Social” y “Emociones Destructivas”, de Karl
Albrecht “Inteligencia Social” y de Antonio Damasio, “El Error de Descártes”. Los
temas de inteligencia emocional, inteligencia social y neurociencias, porque
aportan en la construcción sobre nuestros políticos y gobiernos.
Estoy convencido que la mayoría de los integrantes de la clase política
son analfabetas sociales[1], es
decir, personalidades atrapadas en emociones destructivas y autodestructivas,
con desconexión moral severa[2]. En el
ascenso al poder el sistema los despoja de su humanidad, para hacer de ellos
seres ajustados a disciplinas partidistas, con esto quiero decir que son
obedientes irracionales[3] y por
lo tanto humanamente disfuncionales[4]. El
cerebro no busca la verdad sino sobrevivir.
El funcionario público mexicano busca
conservar el empleo no contribuir con su
trabajo a una administración pública eficiente. El
ascenso al poder público en México es un aprendizaje cuya finalidad es
corromper al ser humano, por medio de la mentira y por lo tanto, es una pedagogía política de la irracionalidad[5].
Antony Downs, identifica leyes en la burocracia y destaca por su
vinculación con esta reflexión la lealtad
autocomplaciente (Parson, 2007) . Sostiene
que las tomas de decisiones en la burocracia están motivadas por su propio
interés. ¿Dónde queda la verdad en los tomadores de decisión del sector píblico?
Las neurociencias concluyen: el ascenso al poder genera cambios
psicológicos y neurológicos, en todo ser humano al asumir un rol de autoridad y
da las bases cerebrales del poder, la personalidad del líder, la actitud
del ciudadano y otros temas similares, por lo que acuñan el término:
neuropolítica (Neuropolítica, 2008) . La
corteza cerebral cambia por la sinapsis ante diferentes estímulos sensoriales[6], provocando
razonamientos y sentimientos diferentes. El cerebro es moldeado por las sensaciones,
sentimientos y emociones.
Antonio Damasio sostiene que los circuitos de razonamientos y emociones
son los mismo, pero con sinapsis diferente. Lo correcto es “siento luego existo”
y estar conscientes que el racionalismo descansa sobre emociones funcionales o disfuncionales (Damasio, 2015) . Un racionalismo
carente de emociones es una desconexión emocional de nuestra calidad de seres
humanos y la posibilidad de identificarse con los otros. Por medio de la
obediencia cualquier persona puede llegar a padecer lo anterior.
Al decir Hanna Arendt que debemos aspirar a una ética
basada en la razón porque el mal es la ausencia de pensamiento, esta
aseveración es similar al pensamiento de Dan Ariely, la primera desde la
filosofía y el segundo desde la psicología. Desde una perspectiva filosófica
arendtiana un razonamiento[7]
contra los seres humanos es la ausencia de pensamiento. Dan Ariely, (estudioso
de la mentira), acredita en sus investigaciones que la corrupción es irracional.
La irracionalidad, desconexión moral e indiferencia a los sentimientos (¿Son
características similares al Síndrome
de Asperger?[8]) son síntomas
de los políticos mareados por el ejercicio del poder y a esto se le conoce como
Síndrome de Hybris. En México
y Tabasco, podemos denominarlo: Síndrome de Los Pinos o Palacio Nacional
o Síndrome de La Quinta Grijalva o
Plaza de Armas, respectivamente.
La política enferma.
El sistema político mexicano enferma a los integrantes de la clase
política como requisito de “normalidad”
para el ascenso y es un fenómeno que afecta a todos los partidos políticos e
ideologías. El reclutamiento basado en la obediencia y en disciplina de
partido, donde se abdica a la dignidad, es un proceso de aprendizaje de las
irracionalidades político partidistas que transitaran faltamente a gobierno
carentes de responsabilidad y cargados de impunidad. El ciudadano usa la
expresión: “todos son iguales”,
como lamento y resignación ante el fenómeno de una partidocracia enferma.
Algunas expresiones políticas, describen esa deshumanización: “el jefe
siempre tiene la razón”, “disciplínate al partido y fulano o zutano te lo
recompensará”, “en política hay que tragar sapos”, “la política es el arte de
comer una plato de mierda todos los días y preocuparte el día que no te lo den”,
“ver, oír y callar”, “hazte pendejo, los héroes no existen”, “el responsable soy yo y tú lo harás”, “tienes
que aguantar”, “yo mando”, “soy el jefe” y otras similares. La obediencia ciega
deshumaniza[9].
No encuentro justificación para que la mayoría adopte y/o obedezca esas actitudes
o sentencias estando en el servicio público, por el contrario, me parecen
agresiones a la libertad de conciencia e intelectual[10]. En política
es útil integrar equipos colaborativos basados en pensamiento crítico[11] y la
toma de decisiones debe ser consecuencia de una reflexión grupal sustentada,
como desde las Políticas Públicas es sugerido y el ejemplo es la Crisis de los Misiles en Cuba de Octubre de 1962, iniciándose
la Guerra Fría pero no una guerra
nuclear.
Ser jefe no es sinónimo de omnisapiente o infalibilidad. El cargo no dota
de iluminación o capacidad intelectual, por el contrario es responsabilidad a
la que debe responderse con madurez emocional y pensamiento crítico. Nuestros
colaboradores deben ser tratados respetando sus derechos humanos, dominancias
cerebrales y estructuras mentales.
Escuchar a Enrique Peña Nieto decir que la corrupción es un “fenómeno cultural” o en los setenta a José López Portillo y Pacheco
aseverar “la solución somos todos” y la sociedad en sorna replicar “la corrupción
somos todos” ante la quiebra de la economía nacional por los abusos y excesos
sexenales, muestra la esencia irracional de la clase política mexicana que
considera –parafraseando a Gabriel Zaid- imbatible, incontenible e
inextinguible la deshonestidad. Para estos políticos no vale la pena combatir
la corrupción hay que aceptarla, es cultura y descansa en todos; esto es una
premisa del estado fallido.
No extraña que México sea el peor país con la puntuación de la Ocde: el
lugar 34 de 34 medidos[12] y 95
de 168 países de acuerdo a los criterios de Transparencia Internacional. No
somos los mejores en honestidad de América Latina, los referentes en este
sentido son Chile, Guayana Francesa y Uruguay[13].
Lo cierto es que el ascenso al poder y la actividad económica de
cualquier índole en México tiene irracionales expresiones como las siguientes[14]: “mi cajón está abierto al diálogo”, “ayúdame
a ayudarte”, “poner guapo”, “lo dejo a su criterio”, “acéiteme la mano”,
“lubrica la maquinaria”, “¿Cómo nos arreglamos?”, “con dinero baila el perro”,
“no importa que robe siempre y cuando salpique”, “no quiero que me den sino que
me pongan donde hay”, “amor con amor se paga”, “un político pobre es un pobre
político” y otras.
No creo que la deshonestidad sea cultural, pero sí existe un culto a la
corrupción, motivado por los beneficios económicos que permiten niveles de vida
inimaginables. En un desarrollo profesional honesto el nivel de vida depende
del esfuerzo, la capacidad y la voluntad.
La deshonestidad tiene como uno de sus elementos esenciales a la
irracionalidad; así que el primer paso civilizatorio debe ser fomentar la
honestidad, rendición de cuentas y la transparencia. Gobierno que no establece
acciones directas y auténticas contra la corrupción es un sistema irracional del
poder público, carente de legitimidad en sus procesos y seguramente en sus
resultados, aunque su ascenso cumpla con legitimidad y legalidad electoral de
origen.
Donde existe corrupción hay ineficiencia e ineficacia administrativa, que
lleva aparejada inseguridad, obra pública deficiente, servicios de salud
precarios, sectores improductivos o productivos oligárquicos, es la entraña de
un estado fallido o frágil;[15]
con una permanente deficiencia en el cumplimiento del bien público temporal. El
bienestar social es uno de los fines del Estado porque lo cohesiona, pero ha
sido incumplido generacional y sistemáticamente.
La administración pública con sus ambigüedades normativas que han
prevalecido por sexenios y décadas, obligan a los recursos humanos de nuevo
ingreso al desarrollo de habilidades y competencias que permiten la corrupción
y hacen de la permanencia en el servicio público una moneda de cambio: tolerar
y participar obedientemente en
la corrupción a cambio del empleo. Los burócratas frecuentemente repiten: “no
soy culpable, solo recibía órdenes”[16].
Seres humanos cultos e inteligentes, de los que esperaríamos gala de
integridad, inexplicablemente sucumben ante el poderoso del momento, por
conveniencia o por miedo, aceptan trato indigno y son incapaces de defenderse.
Cuando socialmente impera la corrupción, posee como factor determinante
de permanencia las conductas sociales aprendidas. El desarrollo de las
estructuras mentales de los seres humanos es moldeada por el sistema en el que se encuentra, con
poderosos estímulos laborales y familiares. También sistemas educativos deliberadamente
debilitados para ser instrumentos de reclutamiento que obligan a la corrupción. La irracionalidad es sistémica porque de ella depende su permanencia.
El sindicalismo magisterial es un instrumento de corrupción.
La implementación del servicio profesional de carrera, donde la
permanencia y ascenso esté basada en el desarrollo de habilidades y
competencias, con certificación de capacidades obtenidas por la experiencia, es
aún un sueño. En ninguna agenda de partido político es una acción, a lo mucho
un tema perdido en la plataforma política y un gancho electoral.
Una sociedad corrupta, es esclava y útil para esclavizar, es como dijo
Simón Bolívar en la Carta de Jamaica[17]: … “el alma de un siervo rara vez alcanza a
apreciar la libertad”.
En una sociedad atrapada en la corrupción, es intrascendente el saber,
porque las habilidades intelectuales son sustituidas por la fortaleza del
fémur, rotula y tibia que permiten la genuflexión del cuerpo, la mente y el
espíritu.
No es la idea justificar la personalidad del político que embriagado por
el poder comete excesos, lo que sí quiero evidenciar es la existencia de un
sociedad atrapada en la corrupción por deficiencias estructurales sistémicas[18] y necesitada
de cambios estructurales para procurarse un mejor futuro. Un sistema político con
partidocracia no es agente de cambios, por lo que es impensable la esperanza de
un mejor futuro. Las cúpulas gobernantes sexenales han administrado y se
benefician de un sistema administrativo permisivo de la corrupción.
Síndrome de Hybris y
Broncemia.
El ser humano que ejerce el poder se enferma, es decir, desarrolla una
patología política o en el poder. Un síndrome, porque se delimita a un cuadro
de padecimientos o síntomas que acreditan la enfermedad. David Owen, distingue
las
características del Síndrome de Hybris o Hibris (Owen, 2009) son:
1.
Inclinación narcisista a ver el mundo, primordialmente como un
escenario en el que pueden ejercer su poder y buscar la gloria, en vez de un
lugar con problemas que requieren un planteamiento pragmático y no
autorreferencial.
2.
Predisposición a realizar acciones que tengan probabilidades de
situarlos a una luz favorable, es decir, de dar una buena imagen de ellos;
3.
Preocupación desproporcionada por la imagen y la presentación;
4.
Forma mesiánica de hablar de lo que están haciendo y tendencia a la
exaltación;
5.
Identificación de sí mismo con el Estado hasta el punto de considerar
idénticos los intereses y perspectivas de ambos;
6.
Tendencia a hablar de sí mismo en tercera persona o utilizar el
mayestático nosotros;
7.
Excesiva confianza en su propio juicio y desprecio del consejo y la
crítica ajena;
8.
Exagerada creencia –rayando en un sentimiento omnipotencia- en lo que
pueden conseguir personalmente;
9.
Creencia de ser responsable no ante el tribunal terrenal de sus
colegas o de la opinión pública, sino ante un tribunal mucho más alto: la
Historia o Dios;
10. Creencia
inamovible de que en ese tribunal serán justificados;
11. Inquietud,
irreflexión e impulsividad;
12. Pérdida de
contacto con la realidad, al menos unida a un progresivo aislamiento
13. Tendencia a
permitir que su “visión amplia”, en especial su convicción por la rectitud
moral de una línea de actuación, haga innecesario considerar otros aspectos de
ésta; tales como su viabilidad, costo y la posibilidad de obtener resultados no
deseados; una obstinada negativa a cambiar de rumbo;
14. Un tipo de
incompetencia para ejecutar una política que podría denominarse incompetencia
propia de la hybris. Es aquí donde se tuercen las cosas, precisamente porque el
exceso de confianza ha llevado al líder a no tomarse la molestia de preocuparse
por los aspectos prácticos de una directriz política. Puede darse una falta de
atención al detalle, aliada quizá a una naturaleza negligente.
En España han denominado a esta patología en el poder como “Síndrome de la Moncloa”[19]. En Argentina lo denominan broncemia,
con dos etapas: importantitis y inmortantitis; se presenta en
intelectuales, médicos, docentes y políticos; sus características son la
incapacidad de sonreír, la soberbia, solemnidad, verborrea, hipoacusía
interlocutoria y el reflejo céfalocaudal [20].
Síndrome
de Plaza de Armas.
En Tabasco
sugiero denominarla: “Síndrome
de Plaza de Armas” o
“Broncemia Tropical”, e incluir a los titulares de los tres poderes
públicos locales, entiéndase: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. “Síndrome de Plaza de Armas” porque los recintos oficiales están en
la Plaza de Armas de la ciudad de Villahermosa.
Los gobernadores, enferman de poder pero también los diputados y los integrantes
del Poder Judicial. Son innumerables los trascendidos y anécdotas específicas
de funcionarios que exigen especiales desde sus egos. La clase política, tiene
un acuerdo implícito de impunidad a pesar de acreditadas corrupciones.
Enfermos de poder.
Hemos visto como en el ascenso son mansos y humildes, y al llegar a las
titularidades o jefaturas, son como la descripción hecha por Julio Sherer de Luis
Echeverría, en el libro “Los Presidentes”, cuando anota la diferencia entre los
tiempos de burócrata mediocre y la etapa de presidente-dios, que tanto daño
causó al País y hasta la fecha prevalecen los efectos de sus malas decisiones.
Sin demerito lo anterior, de su vinculación en el asesinato de inocentes en
1968 y 1971.
El parámetro ético desde donde se acostumbra justificar la Masacre de
Tlatelolco, el Halconazo y otros hechos lamentables, indican una obediencia
irracional y el Síndrome de Hybris de los dirigentes. Es injustificable la
agresión o el asesinato de algún adversario.
En el sexenio de Luis Echeverría Álvarez, 1971-1976, la corrupción
adquiere escalas insospechadas para ese entonces y México da un salto al vacío
con la creación de casi dos millones de plazas, incremento en organismos,
programas y fideicomisos y un presupuesto apalancado con 20 mil millones de
dólares en deuda. Fue el sexenio del arribo de los economistas al poder que se
distinguió por la destrucción de la economía nacional, en palabras de Enrique Krauze.
Es necesario leer y releer a
Gabriel Zaid, en su ensayo “La propiedad privada de las funciones públicas”, para
entender la corrupción y a los que renuncian a combatirla por imbatible, se
convierten en promotores activos de la misma.
La disfuncional clase política que ejerce el mando, convence a los
ciudadanos con propuestas que incumplen estando en el poder público. La
mentira es una habilidad, desarrollada desde el reclutamiento como instrumento
de ascenso político y nos corrobora la irracionalidad de la clase política.
La impunidad promovida entre el presidente o gobernador saliente y entrante,
es una regla no escrita que en la cúpula se respeta. Gabriel Zaid, en el referido
estudio dice: “Quizá el nuevo presidente
(gobernador) temió que la furia arrasara
con el sistema y de paso con el país (estado). Quizá no vio hasta entonces que la renovación moral (la pandilla
debe ir a la cárcel) de la sociedad
exigía nada menos que la rescisión del contrato sobre el cual está fundado el
sistema: la propiedad privada de las funciones públicas, por turnos sucesivos y
pacíficos, con la obligación de retirarse, pero con el derecho de no tener
que responder de sus actos. Llamar a cuentas al expresidente
(exgobernador) era romper con la
tradición y acabar con el sistema: fundar, por fin, nuestra república moderna (nuestro
estado moderno).”
La ciudadanía no tiene el derecho de revocación de mandato, para revertir o rectificar el rumbo, por
el contrario una equivocación al sufragar se paga con tres o seis años de mal
gobierno; además los poderes públicos no están jurídicamente diseñados para afrontar
una crisis para desaforar a un gobernador en funciones. Es un estímulo poderoso
para el gobernante porque puede ejercer el mando irresponsablemente sin sanción
inmediata y con una altísima probabilidad de lograr impunidad.
La imputabilidad obedece a intereses personales del poderoso del momento y
no una fortaleza del sistema judicial o político. Lo demuestran los casos de
Carlos Armando Biebrich, Arturo Durazo Moreno, Jorge Díaz Serrano, Joaquín
Hernández Galicia, Elba Esther Gordillo, Mario Villanueva o Carlos Ahumada.
Un sistema judicial fuerte para enjuiciar políticos corruptos hubiera
encarcelado a Maximino Ávila Camacho, Gonzalo N. Santos, Rubén Figueroa, Fidel
Herrera, Ulises Ruiz, Roberto Madrazo Pintado, Carlos Romero Dechamps, Carlos
Hank González, Andrés Granier, Arturo Montiel, Tomás Yarrington, Humberto
Moreira, Javier Duarte, César Duarte e incluso a Enrique Peña Nieto por la Casa
Blanca; y a una larga lista de exgobernadores, exsecretarios de estado y
expresidentes de la República.
Asumir un cargo de autoridad, descubre en cualquier ser humano, una maldad
y crueldad en potencia como lo acredita Philip Zimbardo en el experimento de
Stanford, inconsciente, silenciosa pero real. Con poder cualquiera despierta su
potencial de crueldad y maldad. Los políticos no se dan cuenta que se han
transformado ¿por qué?, en el caso de los políticos esto tiene respuesta en las
circunstancias y personas que lo rodean.
Es impropio decir que se tiene experiencia para tener un cargo, si nunca
se ha estado en él. Es impropio suponer experiencia para ser gobernador o
presidente si no se ha tenido ese cargo antes.
Los que han sido gobernadores asumen la titularidad del Poder
Ejecutivo solo una vez y por seis años, por lo que llegan sin experiencia. El
modelo jurídico mexicano no permite la reelección, que quizá sería una solución
que motivara la realización de buenos gobiernos junto con la revocación de
mandato. La gubernatura o la presidencia son el nivel de incompetencia de
muchos que actualmente están o han estado.
Los efectos neurobiológicos al asumir el poder no se pueden predecir,
pero existiendo la firme voluntad de ser útil y no enfermarse con las fantasías
hechas realidad de ser gobernador o presidente, existen técnicas o tácticas
para evitarla en un diario y persistente combate contra el ego personal. No
lisonjas ni aduladores, ni eventos a modo, ni escoltas excesivas, ni blindajes,
ni aviones oficiales para fiestas privadas, ni vivir con ostentación. Un
gobernante no requiere de tanto, un nivel de vida con cargo al erario público
como el que actualmente tiene nuestros políticos es en sí mismo irracional.
Los enfermos de La Quinta
Grijalva.
Estoy convencido que al asumir el cargo y vivir en La Quinta Grijalva,
la “dieta sensorial cambia”, es decir, las sensaciones, sentimientos y
emociones experimentadas por el político y su familia son una fuerza aislante
de la realidad social; por eso fracasan políticamente.
No es lo mismo vivir en casa propia que ser el inquilino de la casa
de gobierno: La Quinta Grijalva. La majestuosidad de La Quinta Grijalva
estimula la insensibilidad del gobernante en turno. Ninguno de los que han sido
gobernadores ni el que lo es actualmente, ha tenido una casa con la servidumbre,
confort y además gratis como La Quinta Grijalva, que literalmente tiene carro,
autobús y avión disponible las 24 horas. Se experimenta un estilo de vida de un
nivel económico que no se posé antes ni se volverá a tener después.
El diario quehacer del gobernador en turno y su familia, muda a un
ambiente de extrema comodidad y despreocupación, dicho de otra forma, su dieta sensorial cambia. Imaginemos
un hotel de lujo por seis años con todo incluido: desayuno, comida y cena a
gusto de cada uno de los integrantes de la familia (incluidos los nietos y las
mascotas), despreocupación del mantenimiento de una casa, eventos sociales y
políticos continuos, pláticas con personalidades, visita a lugares, ayudantes
que hacen ligeras o nulifican las responsabilidades, inseguridad no sentida como
a todos los demás ciudadanos porque el traslado es en camionetas blindadas con
un sin número de guardaespaldas, viajes en avión de Gobierno del Estado, tratos
preferentes con integrantes del sector público y privado. ¡Qué fabulosa vida!
Antes de ganar la elección la familia del gobernante era normal, caminaba
sin guaruras, buscaba a la gente, saludaba, tenía interés por estar enterados,
criticaban, no usaban guardaespaldas, tenían preocupaciones económicas, contestaban
celular, enviaban sus propios mensajes y procuraban crear un ambiente de
empatía con los votantes porque dependían de ellos para cumplir el
objetivo, pero desgraciadamente una vez cumplido, prescinden del votante en su
modalidad de gobernado. Lograban empatía porque vivían experiencias similares,
y no tenían infraestructuras aislantes.
En campaña y por seguridad inicia el uso de
camionetas blindadas y guardaespaldas. He visto como los guardaespaldas
al llegar a un lugar no siguen los protocolos de seguridad, por lo que son más ayudantías armadas que profesionales de la seguridad personal. Las
familias de los poderosos del momento usan
a los guardaespaldas para cargar pañaleras, carriolas o las compras[21].
¿Realmente requieren seguridad o es un desplante de poder o arrogancia?
La era de los escoltas en Tabasco llegó con el granierato, en los
sexenios anteriores no tenían la magnitud actual. Vemos escoltas, sobre-escoltas,
equipo de avanzada, equipo de organización de eventos, carros muro para repeler
agresión, camioneta de comunicación social, ambulancia, motociclistas para
detener el tráfico y la camioneta del funcionario. En mi opinión algunas de esas
formaciones son aparatosas pero ineficaces, demasiado visibles para ser
efectivas, además de predecibles y por lo tanto inútiles[22].
A las afueras de Palacio de Gobierno, en los días de reunión de gabinete
o algúnevento, es molesto ver la línea de camionetas estacionadas en lugar
indebido, encendidas con clima prendido y el chofer al volante durante todo el
tiempo que permanecen sus jefes en reuniones oficiales. No vigilan perímetros
ni son discretos, son visibles, predecibles, prepotentes e irrespetuosos.
Existen honrosas excepciones, pero son los menos o diría únicos dependiendo el
turno y lugar.
Todo el jolgorio de la seguridad
en torno a la movilidad de los funcionarios, agreguemos los agentes asignados a
las propiedades las 24 horas, familiares, amigos e incluso amantes. Sumemos
autobuses, helicópteros y aviones, donde se mezcla el uso oficial con las
compras de fin de semana o visitar a los hijos, nietos o amigos. ¿Qué estrés
por la inseguridad pueden sentir con mini-ejércitos de seguridad esos
funcionarios y sus familias? Viven una realidad alterna, paralela a la del
resto de la ciudadanía.
El gobernante en turno vive en La Quinta Grijalva, la cual tiene adaptada
oficina pero funciona también como casa de la familia, ¿por qué no viven en las
casas que tenían antes de ser gobernador? En el Palacio de Gobierno, que es
donde deberían trabajar todos los días los gobernadores, existen oficinas
equipadas donde resalta el lujo, representando una ofensa en una entidad
federativa con los niveles de pobreza de Tabasco. El edificio, esté o no el
gobernador, tiene encendido el clima integral, de hecho, hasta el
estacionamiento; por lo que no experimentan ni la temperatura real del medio
ambiente. ¿Cuánto es el costo mensual y anual del Palacio Gobierno el cual no es
usado para los fines de su existencia?, ¿por qué mantener La Quinta Grijalva?
En La Quinta Grijalva la familia en el gobierno (que por usos y costumbres
atrofiados es: ¡la familia que gobierna!), no paga luz eléctrica, predial,
agua, teléfono fijo, celular, no van al supermercado o al mercado, come a la
carta, sus servicios médicos están garantizados por médicos privados (no
van al ISSET, ISSSTE o IMSS). Sería un gran avance que el gobernador y su
familia utilizara los servicios públicos
de salud, porque sería una forma de garantizarnos a todos los ciudadanos que
son de calidad. ¿Por qué no lo hacen?
¿Sentirán la zozobra de pagar una colegiatura?, ¿Tienen la necesidad de
un servicio médico de calidad en el sector salud? Ni gobernadores ni diputados
viven lo que el ciudadano, porque se pagan seguros gastos médicos mayores con
los impuestos que generamos, ellos no van a las clínicas del ISSET pero deberían
de hacerlo para gestar un cambio en la calidad del servicio. Además, bien se
pudiera ahorrar el dinero destinado a las aseguradoras de gastos médicos y
disminuir el ofensivo presupuesto auto-asignado.
Efecto Lucifer.
Mantenerse en el poder, exige “obediencia ciega”, y olvidar leyes,
integridad y la existencia del derecho de objeción de conciencia. No hay
posibilidad de cambios en las actuales circunstancias y con las personas al
frente del gobierno. La clase política está enferma psicológicamente y el
sistema es un estado fallido.
Socialmente estamos adormecidos, existe afrontamiento y el aprendizaje
social es la irracionalidad. No queremos concientizar que nuestros males
sociales tienen remedio por medio de un frontal combate a la corrupción. Los
beneficios a corto plazo, la renuncia intelectual, el estado de confort son
consecuencia de la corrupción en la que estamos provocando el autoengaño
colectivo.
¿Nuestra descendencia no es motivación para el cambio?, ¿la inseguridad
no es motivación para asumir un rol ciudadano más activo? Vivimos una
desconexión moral pero también estamos desconectados de nuestras
responsabilidades, convirtiéndonos en estímulo del Síndrome de Hybris.
Teniendo como base las investigaciones Philip Zimbardo sobre el Efecto
Lucifer, estamos ante la disyuntiva de encarnar a Lucifer o asumirnos como héroes.
Dicho de otra forma: solución tenemos, pero depende de nosotros. La heroicidad
moderna es hacer lo correcto desde la cotidianeidad de nuestras vidas y en
pleno ejercicio de nuestra libertad de expresión.
Los héroes de carne y hueso, dicen no a la corrupción, convenciendo con
sus actos de la importancia del cambio para generar el bien común. Cada padre y
madre que lucha honestamente para sacar a sus hijos adelante es un héroe.
Aunque lloren o duden de sus fuerzas, son héroes los que ciegamente tiene fe y
trabajan, basando lo que tienen en el producto de su esfuerzo honesto y
dedicado. Necesitamos héroes con el arquetipo de Zimbardo, gente común
haciendo cosas extraordinarias.
En febrero de 2002, conocí a Rathan Lal en Bangalore, India, un sabio Gurú contemporáneo versado en la
tradición Veda. En una de sus conferencias compartía que son importantes los
alimentos para las familias, pero igual lo era el origen con el que se obtenían.
El dinero del trabajo deshonesto hace impuros a los alimentos y aunque se tenga
forma de ser humano realmente son bestias los que así lo hacen.
Conclusiones
1.
Ejercer el poder genera cambios neurológicos
derivado de la dieta sensorial de los ambientes de infraestructura e
interacción, además de los provenientes de la inmadurez o madurez emocional.
2.
La formación profesional no es garantía de que el
poder no enferme a los seres humanos, por el contrario puede ser un detonador
como lo demuestra los expositores de la Broncemia.
3.
La corrupción
es causa y efecto del Síndrome de Hybris, porque ambos están basados en la
irracionalidad-
4.
La mentira como corrupción o efecto de una
inadecuada percepción de la realidad robustecen la Broncemia y el Síndrome de
Hybris.
5.
El Efecto Lucifer intensifica la crueldad del
sistema y radicaliza los efectos cuando existe Broncemia y el Síndrome de Hybris.
6.
Efecto Lucifer, Broncemia y el Síndrome de Hybris
están vinculados a la corrupción.
7.
El desarrollo de las habilidades y competencias del
pensamiento crítico en las burocracias de la posmodernidad contrarrestan el
Efecto Lucifer, Broncemia y el Síndrome de Hybris.
8.
La corrupción es un medio de esclavizar a las
sociedades posmodernas por parte de los factores reales de poder.
9.
El escaso trabajo, ha desvirtuado este derecho al
grado de convertirlo en un permuta de la dignidad y los derechos humanos
laborales.
10. La
escases del trabajo, ha ocasionado que la permanencia en estos sea condicionada
al “silencio ante la corrupción” y a la “obediencia ciega” cohesionando al
sector público como sistema cruel, violatorio de derechos humanos, ineficiente
y corruptor.
Propuestas para Tabasco
Quien aspire a ser gobernador de
Tabasco, sugiero revise los siguientes temas:
1.
Armonizar la legislación estatal a la legislación
del sistema nacional anticorrupción.
2.
Revisar y actualizar el marco jurídico de contratación
pública y legislar las mejores prácticas.
3.
Hacer factible la revocación de mandato.
4.
Reforma a la figura del fuero constitucional de los
legisladores y gobernador.
5.
Legislar las causales de remoción o terminación
anticipada del cargo de gobernador del Estado.
6.
No vivir en La Quinta Grijalva, sino en casa propia
y usar el Palacio de Gobierno como lugar de trabajo.
7.
Retomar la audiencia pública en los municipios, para
estar en contacto con la demanda social y que con su presencia impulse un nuevo
estilo de trabajo político.
8.
Integrar un gabinete de profesionales, es decir,
formación escolar congruente con el nivel de responsabilidad.
9.
Constituir el Registro Público de Servidores
Públicos titulados y la determinar a partir de cuál jerarquía ser requiere cédula
profesional, certificado de competencias o dispensa de título.
10. Disminuir
los gastos de la gubernatura, siendo esta medida un ejemplo para el resto de
servidores públicos de la administración pública estatal, e informar
mensualmente del costo de las actividades y giras del Gobernador.
11. Establecer
mecanismos de rendición de cuentas y evaluación al desempeño de los municipios
del Estado, delimitando causales y procedimientos para la remoción expedita de
alcaldes.
12. Presentar
la iniciativa de Ley del Servicio Profesional de Carrera de la Administración
Pública del Estado de Tabasco, considerando la creación del Instituto del
Servicio Profesional, con un Plan Educativo Institucional (PEI)
constructivista, de aula invertida y currículum oculto de habilidades y competencias
sustentadas en una taxonomía digital.
13. Reformar
el marco jurídico administrativo, penal, resarcitorio, laboral, civil y
político de responsabilidad de los servidores públicos (nuestras disposiciones
son de la década de los ochenta y su última reforma en el año 2002).
14. No
tenemos una Ley de Responsabilidades Políticas donde se regule el juicio
político, con claridad y seguridad jurídica. En la Colonia existía el Juicio de Residencia, para determinar responsabilidades
a los Virreyes, las cuales prevalecían después de la muerte del procesado y
transferidas a sus descendientes. El juicio tenía materia en caso de
incumplimientos a la seguridad de los caminos, respeto a las personas, despacho
de asuntos faltando a la verdad y otras causales más, que en conjunto sumaban
43.
15. Legislar
la denuncia ciudadana anónima y las contralorías sociales
16. Capacitar
a los funcionarios que requieren de seguridad, por lo que antes de la
asignación permanente de seguridad deben ser capacitadas las familias,
asignando el número de escoltas estrictamente necesario.
17. Entrenar
escoltas, capacitalos y acreditar las habilidades para la responsabilidad. Es
factible convenir colaboración con la Secretaría de la Defensa Nacional,
Seguridad Nacional y la Gendarmería para entrenamientos especializados, lo que
implicaría un grupo profesional. Usar el número de escoltas estrictamente
necesario.
18. El
gobernador debe convivir con los disidentes del régimen.
19. Diseñar
auténticas políticas públicas y dejar la simulación imperante que irresponsablemente
califica como tales decisiones unilaterales administrativas. Las Políticas
Públicas son pluralistas, multimetódicas, graduales, incrementales y
racionalizadas.
20. Los candidatos
a gobernador deben dar a conocer los nombres las personas que integraran su
gabinete, para que los ciudadanos no seamos sorprendidos con la inclusión de
despreciables personalidades a solo horas de iniciar un sexenio.
21. El
ciudadano tiene derecho de poseer todos los elementos para tomar una adecuada
decisión, y ese momento es antes de votar. El equipo de colaboradores legitima
o deslegitima a un gobierno, por lo que saber quiénes integraran el gobierno
nos dará a los ciudadanos una idea del perfil del gobierno.
22. Realizar
una reforma en Política Social realista y diseñada previa investigación. Es
inaceptable que no tengamos investigaciones sociales propias para el diseño de
programas sociales y denominemos política pública a ocurrencias sexenales
gubernamentales de diseño unilateral y oficialista.
23. Ante
el incremento real de la pobreza y su disminución estadística, es un hecho que
estamos ante elementos que nos impiden una adecuada implementación de Política
Públicas por lo que es necesario la fundación del Instituto de Desarrollo
Humano, en modalidad de Asociación Civil, con la finalidad de dotarnos de
bases objetivas y reales.
24. Realizar
una Reforma Administrativa, que establezca atribuciones reglamentarias hasta el
nivel de jefe de departamento, para disminuir la corrupción. La categorización
jurídica, administrativa, por ramo y dependencia, no es una petulancia
intelectual sino requisito sine qua non
de una administración pública eficiente y moderna.
25. Presentar
una Iniciativa de Ley de Procedimiento Administrativo del Poder Ejecutivo, para
eliminar la corrupción en la discrecionalidad de los procedimientos
administrativos.
26. Revisar
y cuantificar el costo de la corrupción, un segundo paso es mostrar los efectos
devastadores. Hay sociedades latinoamericanas que ha demostrado fuerza e
intolerancia ante la corrupción, por ejemplo Guatemala con la renuncia de Otto Pérez Molina a la Presidencia y
Brasil con Petrobras.
27. Tolerancia
cero contra la corrupción, no importa parentesco, afiliación partidista ni
amistad.
28. Impulsar
la transparencia, el Índice del Derecho de Acceso a la Información en México 2015,
coloca a Tabasco en el lugar 19 de 32, y su ley sobre el derecho a la información
está dentro de las reprobadas, por lo que es necesario acciones concretas para
transitar a leyes aprobadas y con calificación arriba de 9.
29. Diseñar
auténticas Política Públicas para la administración pública centralizada,
desconcentrada y descentralizada, que tienen el “signo distintivo” de
participación democrática y pluralista de interesados y sectores público
y privado.
30. Despolitizar
de la procuración de justicia.
31. Despolitización
del Poder Judicial del Estado, es decir, que asuman la presidencia del Tribunal
Superior de Justicia juristas destacados, y no los abogados amigos del
gobernador.
32.
Reformar el Poder Legislativo, para que se asuma
como poder público y no como apéndice legitimador del gobernador en turno e
instrumento de impunidad al tener un Órgano Superior de Fiscalización
decorativo.
33.
Incluir en la obra pública, el uso obligatorio de la
bitácora electrónica, que contiene las 570 etapas o pasos esenciales de toda
obra pública, generando un significativo ahorro presupuestal. Este instrumento
ha sido sistemática e inexplicablemente atacado por muchos constructores
tabasqueños.
34.
Capacitar en habilidades sociales y emocionales a
los recursos humanos del sector público.
35.
Diseñar un Código de Ética y sus implicaciones prácticas
por medio de un código de conducta.
36.
Implementación de un programa para promover la Cultura de
la Honestidad, identificando los valores que deben motivar al servidor público.
37.
El Sistema estatal anticorrupción debe ser un modelo
digno de ser emulado por ser una de las mejores prácticas gubernamentales en
México.
38.
Los líderes deben autoregularse, por lo que si en busca
de construir un liderazgo están los gobernadores y presidentes deben tener ese
objetivo (Goleman, Liderazgo, 2013) .
39.
Los puntos ciegos (Goleman, El Punto Ciego, 1997) llevan al
autoengaño, por lo que es necesario integrar equipos de trabajo colaborativo.
La crítica es un estímulo al crecimiento. /Paulo Freire
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[1] Los analfabetas sociales, lo uso como el
antónimo de inteligencia social.
[2] En
relación al concepto de Analfabetas Sociales, hace algunos años escribí: http://ricardoleoncaraveo.blogspot.mx/2010/06/analfabetas-sociales.html
[3] Al decir: obedientes irracionales, me
refiero a la desconexión moral y renuncia intelectual de los subordinados.
[4] “…
Nunca pensé en desobedecer…”. Mayo/196. Adolf Eichmann
[5] El ascenso está basado en la obediencia
ciega y por lo tanto irracional.
[6] En relación a los estímulos sensoriales,
es muy ilustrativo el ensayo: El crecimiento campo de los Estudios Sensoriales,
autoría David Howes, recuperable: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=273231878002
[7]
No todos los razonamientos son
correctos.
[8] El Síndrome de Asperger es un trastorno del
desarrollo neurológico que afecta el funcionamiento social y el espectro de
actividades e intereses. Está vinculado a una disfunción de diversos circuitos
cerebrales, lo anterior es cita textual del artículo “El Síndrome de Asperger y
su clasificación”, por lo que recomiendo su lectura: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=44015082013
[9] “…
Nunca pensé en desobedecer…”. Mayo/1962. Adolf Eichmann
[10] Recuerdo mi experiencia con Agustín Caso
Raphael (sugiero ver http://www.misprofesores.com/profesores/Agustin-Caso-Raphael_15989) y Víctor Manuel Lamoyi Bocanegra,
como una desgracia porque lidié con
actitudes irracionales y emociones destructivas, ambos con características
similares al Síndrome de Hybris. Se transforman en personas amables y dóciles
al estar con sus jefes, por ejemplo: cambiaban sus tono de voz, eran
excesivamente amables con ellos y lisonjeros. Virulentos y arrogantes con los
subordinados, al segundo –Lamoyi- lo recuerdo en un lenguaje corporal agresivo
y retador al dirigirse a una persona de más de 60 años, a quien recordaré solo
como Gilberto. Tengo la seguridad que ambos además de Hybris padecían
trastornos de personalidad.
[11] El pensamiento crítico es una habilidad y
competencia que contrarresta la corrupción. Ver: http://leoncaraveo.blogspot.mx/2015/08/pensamiento-critico.html
[15]
Consultar: ¡¡¡http://www.diputados.gob.mx/sedia/sia/spe/SPE-ISS-07-09.pdf
[16]
“…Recibía órdenes…Nunca pensé en desobedecer”. Mayo/1962. Adolf Eichmann
[18]
Por ejemplo: inadecuada organización
de congresos locales, omisiones legislativas deliberadas, inexistencia del
servicios profesional de carrera en las administración pública estatal y
municipal.
[20]
Sugiero ver, la conferencia del Doctor Francisco Occhiuzzi: https://www.youtube.com/watch?v=gNt5hLLZDmc
[21] Tomé foto y las subí a
twitter en el 2015, de las hijas de un funcionario que capta la escena que
describo.
EXCELENTE TEXTO, CEO QUE TIENE UNA DEDICATORIA ESPECIAL, PERO COMO CIUDADANOS NOS OBLIGA A CONOCER SOBRE ESTO Y MÁS.
ResponderEliminarGracias, difúndelo.
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