domingo, 18 de septiembre de 2016

“El Síndrome de Hybris en la Plaza de Armas”

“El Síndrome de Hybris en la Plaza de Armas
El aprendizaje social de la corrupción

Por Ricardo León Caraveo
Recibía órdenes.
Las acataba por deber de obediencia.
Lamentablemente no tenía alternativa.
Nunca pensé en desobedecer.
Mayo/1962
Adolf Eichmann
Introducción
¿Por qué el poder transforma a las personas?, ¿es la historia personal la causa?, ¿es el contexto en el que están cuando se ejerce el poder?, ¿es el sistema político que se impone al ser humano?, ¿qué sucede en el interior de los seres humanos que al asumir la titularidad del cargo público cambian?, ¿por qué se transforman con el poder ellos y sus familias?, ¿por qué se corrompen? ¿por qué destruyen a sus familias esas fuerzas invisibles del poder público?, ¿por qué no se dan cuenta que han aniquilado las cualidades por las que llegaron y aparecieron actitudes insospechadas de arrogancia?, ¿por qué son intolerantes a la crítica y adictos a la lisonja?
Marco Teórico
Emprendí la búsqueda de estas cuestiones y otras similares, partiendo del libro “En el poder y la enfermedad”, autoría de David Owen; la lectura y conferencias de Philip Zimbardo psicología social y psicología penitenciaria; así como Dan Ariely, psicología de la mentira,  y Albert Bandura, teoría de la desconexión moral, las cuales están vinculadas a la filosofía de Hanna Arendt, en sus obras “Los orígenes del totalitarismo” y “Eichmann en Jerusalén”. La interconexión no es deliberada, solo Zimbardo, al exponer su teoría, expresamente menciona a la oriunda de Hannover, Alemania.
Con la finalidad de estructurar respuestas acertadas, releí diversas obras de Daniel Goleman, “Inteligencia Social” y “Emociones Destructivas”, de Karl Albrecht “Inteligencia Social” y de Antonio Damasio, “El Error de Descártes”. Los temas de inteligencia emocional, inteligencia social y neurociencias, porque aportan en la construcción sobre nuestros políticos y gobiernos.
Estoy convencido que la mayoría de los integrantes de la clase política son analfabetas sociales[1], es decir, personalidades atrapadas en emociones destructivas y autodestructivas, con desconexión moral severa[2]. En el ascenso al poder el sistema los despoja de su humanidad, para hacer de ellos seres ajustados a disciplinas partidistas, con esto quiero decir que son obedientes irracionales[3] y por lo tanto humanamente disfuncionales[4]. El cerebro no busca la verdad sino sobrevivir.
El funcionario público mexicano busca conservar el empleo no contribuir con su trabajo a una administración pública eficiente. El ascenso al poder público en México es un aprendizaje cuya finalidad es corromper al ser humano, por medio de la mentira y por lo tanto, es una pedagogía política de la irracionalidad[5].
Antony Downs, identifica leyes en la burocracia y destaca por su vinculación con esta reflexión la lealtad autocomplaciente (Parson, 2007). Sostiene que las tomas de decisiones en la burocracia están motivadas por su propio interés. ¿Dónde queda la verdad en los tomadores de decisión del sector píblico?
Las neurociencias concluyen: el ascenso al poder genera cambios psicológicos y neurológicos, en todo ser humano al asumir un rol de autoridad y da las bases cerebrales del poder, la personalidad del líder, la actitud del ciudadano y otros temas similares, por lo que acuñan el término: neuropolítica (Neuropolítica, 2008). La corteza cerebral cambia por la sinapsis ante diferentes estímulos sensoriales[6], provocando razonamientos y sentimientos diferentes. El cerebro es moldeado por las sensaciones, sentimientos y emociones.
Antonio Damasio sostiene que los circuitos de razonamientos y emociones son los mismo, pero con sinapsis diferente. Lo correcto es “siento luego existo” y estar conscientes que el racionalismo descansa sobre emociones funcionales o disfuncionales (Damasio, 2015). Un racionalismo carente de emociones es una desconexión emocional de nuestra calidad de seres humanos y la posibilidad de identificarse con los otros. Por medio de la obediencia cualquier persona puede llegar a padecer lo anterior.
Al decir Hanna Arendt que debemos aspirar a una ética basada en la razón porque el mal es la ausencia de pensamiento, esta aseveración es similar al pensamiento de Dan Ariely, la primera desde la filosofía y el segundo desde la psicología. Desde una perspectiva filosófica arendtiana un razonamiento[7] contra los seres humanos es la ausencia de pensamiento. Dan Ariely, (estudioso de la mentira), acredita en sus investigaciones que la corrupción es  irracional.
La irracionalidad, desconexión moral e indiferencia a los sentimientos (¿Son características similares al Síndrome de Asperger?[8]) son síntomas de los políticos mareados por el ejercicio del poder y a esto se le conoce como Síndrome de Hybris. En México y  Tabasco, podemos denominarlo: Síndrome de Los Pinos o Palacio Nacional o Síndrome de La Quinta Grijalva o Plaza de Armas, respectivamente.
La política enferma.
El sistema político mexicano enferma a los integrantes de la clase política como requisito  de “normalidad” para el ascenso y es un fenómeno que afecta a todos los partidos políticos e ideologías. El reclutamiento basado en la obediencia y en disciplina de partido, donde se abdica a la dignidad, es un proceso de aprendizaje de las irracionalidades político partidistas que transitaran faltamente a gobierno carentes de responsabilidad y cargados de impunidad. El ciudadano usa la expresión: “todos son iguales”, como lamento y resignación ante el fenómeno de una partidocracia enferma.
Algunas expresiones políticas, describen esa deshumanización: “el jefe siempre tiene la razón”, “disciplínate al partido y fulano o zutano te lo recompensará”, “en política hay que tragar sapos”, “la política es el arte de comer una plato de mierda todos los días y preocuparte el día que no te lo den”, “ver, oír y callar”, “hazte pendejo, los héroes no existen”,  “el responsable soy yo y tú lo harás”, “tienes que aguantar”, “yo mando”, “soy el jefe” y otras similares. La obediencia ciega deshumaniza[9].
No encuentro justificación para que la mayoría adopte y/o obedezca esas actitudes o sentencias estando en el servicio público, por el contrario, me parecen agresiones a la libertad de conciencia e intelectual[10]. En política es útil integrar equipos colaborativos basados en pensamiento crítico[11] y la toma de decisiones debe ser consecuencia de una reflexión grupal sustentada, como desde las Políticas Públicas es sugerido y el ejemplo es la Crisis de los Misiles en Cuba de Octubre de 1962, iniciándose la Guerra Fría pero no una guerra nuclear.
Ser jefe no es sinónimo de omnisapiente o infalibilidad. El cargo no dota de iluminación o capacidad intelectual, por el contrario es responsabilidad a la que debe responderse con madurez emocional y pensamiento crítico. Nuestros colaboradores deben ser tratados respetando sus derechos humanos, dominancias cerebrales y estructuras mentales.
Escuchar a Enrique Peña Nieto decir que la corrupción es un “fenómeno cultural” o en los setenta a José López Portillo y Pacheco aseverar la solución somos todos y la sociedad en sorna replicar “la corrupción somos todos” ante la quiebra de la economía nacional por los abusos y excesos sexenales, muestra la esencia irracional de la clase política mexicana que considera –parafraseando a Gabriel Zaid- imbatible, incontenible e inextinguible la deshonestidad. Para estos políticos no vale la pena combatir la corrupción hay que aceptarla, es cultura y descansa en todos; esto es una premisa del estado fallido.
No extraña que México sea el peor país con la puntuación de la Ocde: el lugar 34 de 34 medidos[12] y 95 de 168 países de acuerdo a los criterios de Transparencia Internacional. No somos los mejores en honestidad de América Latina, los referentes en este sentido son Chile, Guayana Francesa y Uruguay[13].
Lo cierto es que el ascenso al poder y la actividad económica de cualquier índole en México tiene irracionales expresiones como las siguientes[14]: “mi cajón está abierto al diálogo”, “ayúdame a ayudarte”, “poner guapo”, “lo dejo a su criterio”, “acéiteme la mano”, “lubrica la maquinaria”, “¿Cómo nos arreglamos?”, “con dinero baila el perro”, “no importa que robe siempre y cuando salpique”, “no quiero que me den sino que me pongan donde hay”, “amor con amor se paga”, “un político pobre es un pobre político” y otras.
No creo que la deshonestidad sea cultural, pero sí existe un culto a la corrupción, motivado por los beneficios económicos que permiten niveles de vida inimaginables. En un desarrollo profesional honesto el nivel de vida depende del esfuerzo, la capacidad y la voluntad.
La deshonestidad tiene como uno de sus elementos esenciales a la irracionalidad; así que el primer paso civilizatorio debe ser fomentar la honestidad, rendición de cuentas y la transparencia. Gobierno que no establece acciones directas y auténticas contra la corrupción es un sistema irracional del poder público, carente de legitimidad en sus procesos y seguramente en sus resultados, aunque su ascenso cumpla con legitimidad y legalidad electoral de origen.
Donde existe corrupción hay ineficiencia e ineficacia administrativa, que lleva aparejada inseguridad, obra pública deficiente, servicios de salud precarios, sectores improductivos o productivos oligárquicos, es la entraña de un estado fallido o frágil;[15] con una permanente deficiencia en el cumplimiento del bien público temporal. El bienestar social es uno de los fines del Estado porque lo cohesiona, pero ha sido incumplido generacional y sistemáticamente.
La administración pública con sus ambigüedades normativas que han prevalecido por sexenios y décadas, obligan a los recursos humanos de nuevo ingreso al desarrollo de habilidades y competencias que permiten la corrupción y hacen de la permanencia en el servicio público una moneda de cambio: tolerar y participar obedientemente en la corrupción a cambio del empleo. Los burócratas frecuentemente repiten: “no soy culpable, solo recibía órdenes”[16].
Seres humanos cultos e inteligentes, de los que esperaríamos gala de integridad, inexplicablemente sucumben ante el poderoso del momento, por conveniencia o por miedo, aceptan trato indigno y son incapaces de defenderse.
Cuando socialmente impera la corrupción, posee como factor determinante de permanencia las conductas sociales aprendidas. El desarrollo de las estructuras mentales de los seres humanos es moldeada por el sistema en el que se encuentra, con poderosos estímulos laborales y familiares. También sistemas educativos deliberadamente debilitados para ser instrumentos de reclutamiento que obligan a la corrupción. La irracionalidad es sistémica porque de ella depende su permanencia. El sindicalismo magisterial es un instrumento de corrupción.
La implementación del servicio profesional de carrera, donde la permanencia y ascenso esté basada en el desarrollo de habilidades y competencias, con certificación de capacidades obtenidas por la experiencia, es aún un sueño. En ninguna agenda de partido político es una acción, a lo mucho un tema perdido en la plataforma política y un gancho electoral.
Una sociedad corrupta, es esclava y útil para esclavizar, es como dijo Simón Bolívar en la Carta de Jamaica[17]: … “el alma de un siervo rara vez alcanza a apreciar la libertad”.
En una sociedad atrapada en la corrupción, es intrascendente el saber, porque las habilidades intelectuales son sustituidas por la fortaleza del fémur, rotula y tibia que permiten la genuflexión del cuerpo, la mente y el espíritu.
No es la idea justificar la personalidad del político que embriagado por el poder comete excesos, lo que sí quiero evidenciar es la existencia de un sociedad atrapada en la corrupción por deficiencias estructurales sistémicas[18] y necesitada de cambios estructurales para procurarse un mejor futuro. Un sistema político con partidocracia no es agente de cambios, por lo que es impensable la esperanza de un mejor futuro. Las cúpulas gobernantes sexenales han administrado y se benefician de un sistema administrativo permisivo de la corrupción.
Síndrome de Hybris y Broncemia.
El ser humano que ejerce el poder se enferma, es decir, desarrolla una patología política o en el poder. Un síndrome, porque se delimita a un cuadro de padecimientos o síntomas que acreditan la enfermedad. David Owen, distingue las características del Síndrome de Hybris o Hibris (Owen, 2009) son:
1.    Inclinación narcisista a ver el mundo, primordialmente como un escenario en el que pueden ejercer su poder y buscar la gloria, en vez de un lugar con problemas que requieren un planteamiento pragmático y no autorreferencial.
2.    Predisposición a realizar acciones que tengan probabilidades de situarlos a una luz favorable, es decir, de dar una buena imagen de ellos;
3.    Preocupación desproporcionada por la imagen y la presentación;
4.    Forma mesiánica de hablar de lo que están haciendo y tendencia a la exaltación;
5.    Identificación de sí mismo con el Estado hasta el punto de considerar idénticos los intereses y perspectivas de ambos;
6.    Tendencia a hablar de sí mismo en tercera persona o utilizar el mayestático nosotros;
7.    Excesiva confianza en su propio juicio y desprecio del consejo y la crítica ajena;
8.    Exagerada creencia –rayando en un sentimiento omnipotencia- en lo que pueden conseguir personalmente;
9.    Creencia de ser responsable no ante el tribunal terrenal de sus colegas o de la opinión pública, sino ante un tribunal mucho más alto: la Historia o Dios;
10. Creencia inamovible de que en ese tribunal serán justificados;
11. Inquietud, irreflexión e impulsividad;
12. Pérdida de contacto con la realidad, al menos unida a un progresivo aislamiento
13. Tendencia a permitir que su “visión amplia”, en especial su convicción por la rectitud moral de una línea de actuación, haga innecesario considerar otros aspectos de ésta; tales como su viabilidad, costo y la posibilidad de obtener resultados no deseados; una obstinada negativa a cambiar de rumbo;
14. Un tipo de incompetencia para ejecutar una política que podría denominarse incompetencia propia de la hybris. Es aquí donde se tuercen las cosas, precisamente porque el exceso de confianza ha llevado al líder a no tomarse la molestia de preocuparse por los aspectos prácticos de una directriz política. Puede darse una falta de atención al detalle, aliada quizá a una naturaleza negligente.
En España han denominado a esta patología en el poder como “Síndrome de la Moncloa”[19]. En Argentina lo denominan broncemia, con dos etapas: importantitis y inmortantitis; se presenta en intelectuales, médicos, docentes y políticos; sus características son la incapacidad de sonreír, la soberbia, solemnidad, verborrea, hipoacusía interlocutoria y el reflejo céfalocaudal [20].
Síndrome de Plaza de Armas.
En Tabasco sugiero denominarla: “Síndrome de Plaza de Armaso “Broncemia Tropical, e incluir a los titulares de los tres poderes públicos locales, entiéndase: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. “Síndrome de Plaza de Armasporque los recintos oficiales están en la Plaza de Armas de la ciudad de Villahermosa.
Los gobernadores, enferman de poder pero también los diputados y los integrantes del Poder Judicial. Son innumerables los trascendidos y anécdotas específicas de funcionarios que exigen especiales desde sus egos. La clase política, tiene un acuerdo implícito de impunidad a pesar de acreditadas corrupciones.
Enfermos de poder.
Hemos visto como en el ascenso son mansos y humildes, y al llegar a las titularidades o jefaturas, son como la descripción hecha por Julio Sherer de Luis Echeverría, en el libro “Los Presidentes”, cuando anota la diferencia entre los tiempos de burócrata mediocre y la etapa de presidente-dios, que tanto daño causó al País y hasta la fecha prevalecen los efectos de sus malas decisiones. Sin demerito lo anterior, de su vinculación en el asesinato de inocentes en 1968 y 1971.
El parámetro ético desde donde se acostumbra justificar la Masacre de Tlatelolco, el Halconazo y otros hechos lamentables, indican una obediencia irracional y el Síndrome de Hybris de los dirigentes. Es injustificable la agresión o el asesinato de algún adversario.
En el sexenio de Luis Echeverría Álvarez, 1971-1976, la corrupción adquiere escalas insospechadas para ese entonces y México da un salto al vacío con la creación de casi dos millones de plazas, incremento en organismos, programas y fideicomisos y un presupuesto apalancado con 20 mil millones de dólares en deuda. Fue el sexenio del arribo de los economistas al poder que se distinguió por la destrucción de la economía nacional, en palabras de Enrique Krauze.
Es necesario leer y releer  a Gabriel Zaid, en su ensayo “La propiedad privada de las funciones públicas”, para entender la corrupción y a los que renuncian a combatirla por imbatible, se convierten en promotores activos de la misma.
La disfuncional clase política que ejerce el mando, convence a los ciudadanos con propuestas que incumplen estando en el poder público. La mentira es una habilidad, desarrollada desde el reclutamiento como instrumento de ascenso político y nos corrobora la irracionalidad de la clase política.
La impunidad promovida entre el presidente o gobernador saliente y entrante, es una regla no escrita que en la cúpula se respeta. Gabriel Zaid, en el referido estudio dice: “Quizá el nuevo presidente (gobernador) temió que la furia arrasara con el sistema y de paso con el país (estado). Quizá no vio hasta entonces que la renovación moral (la pandilla debe ir a la cárcel) de la sociedad exigía nada menos que la rescisión del contrato sobre el cual está fundado el sistema: la propiedad privada de las funciones públicas, por turnos sucesivos y pacíficos, con la obligación de retirarse, pero con el derecho de no tener que responder de sus actos. Llamar a cuentas al expresidente (exgobernador) era romper con la tradición y acabar con el sistema: fundar, por fin, nuestra república moderna (nuestro estado moderno).”
La ciudadanía no tiene el derecho de revocación de mandato, para revertir o rectificar el rumbo, por el contrario una equivocación al sufragar se paga con tres o seis años de mal gobierno; además los poderes públicos no están jurídicamente diseñados para afrontar una crisis para desaforar a un gobernador en funciones. Es un estímulo poderoso para el gobernante porque puede ejercer el mando irresponsablemente sin sanción inmediata y con una altísima probabilidad de lograr impunidad.
La imputabilidad obedece a intereses personales del poderoso del momento y no una fortaleza del sistema judicial o político. Lo demuestran los casos de Carlos Armando Biebrich, Arturo Durazo Moreno, Jorge Díaz Serrano, Joaquín Hernández Galicia, Elba Esther Gordillo, Mario Villanueva o Carlos Ahumada.
Un sistema judicial fuerte para enjuiciar políticos corruptos hubiera encarcelado a Maximino Ávila Camacho, Gonzalo N. Santos, Rubén Figueroa, Fidel Herrera, Ulises Ruiz, Roberto Madrazo Pintado, Carlos Romero Dechamps, Carlos Hank González, Andrés Granier, Arturo Montiel, Tomás Yarrington, Humberto Moreira, Javier Duarte, César Duarte e incluso a Enrique Peña Nieto por la Casa Blanca; y a una larga lista de exgobernadores, exsecretarios de estado y expresidentes de la República.
Asumir un cargo de autoridad, descubre en cualquier ser humano, una maldad y crueldad en potencia como lo acredita Philip Zimbardo en el experimento de Stanford, inconsciente, silenciosa pero real. Con poder cualquiera despierta su potencial de crueldad y maldad. Los políticos no se dan cuenta que se han transformado ¿por qué?, en el caso de los políticos esto tiene respuesta en las circunstancias y personas que lo rodean.
Es impropio decir que se tiene experiencia para tener un cargo, si nunca se ha estado en él. Es impropio suponer experiencia para ser gobernador o presidente si no se ha tenido ese cargo antes.
Los que han sido gobernadores asumen la titularidad del Poder Ejecutivo solo una vez y por seis años, por lo que llegan sin experiencia. El modelo jurídico mexicano no permite la reelección, que quizá sería una solución que motivara la realización de buenos gobiernos junto con la revocación de mandato. La gubernatura o la presidencia son el nivel de incompetencia de muchos que actualmente están o han estado.
Los efectos neurobiológicos al asumir el poder no se pueden predecir, pero existiendo la firme voluntad de ser útil y no enfermarse con las fantasías hechas realidad de ser gobernador o presidente, existen técnicas o tácticas para evitarla en un diario y persistente combate contra el ego personal. No lisonjas ni aduladores, ni eventos a modo, ni escoltas excesivas, ni blindajes, ni aviones oficiales para fiestas privadas, ni vivir con ostentación. Un gobernante no requiere de tanto, un nivel de vida con cargo al erario público como el que actualmente tiene nuestros políticos es en sí mismo irracional.
Los enfermos de La Quinta Grijalva.
Estoy convencido que al asumir el cargo y vivir en La Quinta Grijalva, la “dieta sensorial cambia”, es decir, las sensaciones, sentimientos y emociones experimentadas por el político y su familia son una fuerza aislante de la realidad social; por eso fracasan políticamente.
No es lo mismo vivir en casa propia que ser el inquilino de la casa de gobierno: La Quinta Grijalva. La majestuosidad de La Quinta Grijalva estimula la insensibilidad del gobernante en turno. Ninguno de los que han sido gobernadores ni el que lo es actualmente, ha tenido una casa con la servidumbre, confort y además gratis como La Quinta Grijalva, que literalmente tiene carro, autobús y avión disponible las 24 horas. Se experimenta un estilo de vida de un nivel económico que no se posé antes ni se volverá a tener después. 
El diario quehacer del gobernador en turno y su familia, muda a un ambiente de extrema comodidad y despreocupación, dicho de otra forma, su dieta sensorial cambia. Imaginemos un hotel de lujo por seis años con todo incluido: desayuno, comida y cena a gusto de cada uno de los integrantes de la familia (incluidos los nietos y las mascotas), despreocupación del mantenimiento de una casa, eventos sociales y políticos continuos, pláticas con personalidades, visita a lugares, ayudantes que hacen ligeras o nulifican las responsabilidades, inseguridad no sentida como a todos los demás ciudadanos porque el traslado es en camionetas blindadas con un sin número de guardaespaldas, viajes en avión de Gobierno del Estado, tratos preferentes con integrantes del sector público y privado. ¡Qué fabulosa vida!
Antes de ganar la elección la familia del gobernante era normal, caminaba sin guaruras, buscaba a la gente, saludaba, tenía interés por estar enterados, criticaban, no usaban guardaespaldas, tenían preocupaciones económicas, contestaban celular, enviaban sus propios mensajes y procuraban crear un ambiente de empatía con los votantes porque dependían de ellos para cumplir el objetivo, pero desgraciadamente una vez cumplido, prescinden del votante en su modalidad de gobernado. Lograban empatía porque vivían experiencias similares, y no tenían infraestructuras aislantes.
En campaña y por seguridad inicia el uso de camionetas blindadas y guardaespaldas. He visto como los guardaespaldas al llegar a un lugar no siguen los protocolos de seguridad, por lo que son más ayudantías armadas que profesionales de la seguridad personal. Las familias de los poderosos del momento  usan a los guardaespaldas para cargar pañaleras, carriolas o las compras[21]. ¿Realmente requieren seguridad o es un desplante de poder o arrogancia?
La era de los escoltas en Tabasco llegó con el granierato, en los sexenios anteriores no tenían la magnitud actual. Vemos escoltas, sobre-escoltas, equipo de avanzada, equipo de organización de eventos, carros muro para repeler agresión, camioneta de comunicación social, ambulancia, motociclistas para detener el tráfico y la camioneta del funcionario. En mi opinión algunas de esas formaciones son aparatosas pero ineficaces, demasiado visibles para ser efectivas, además de predecibles y por lo tanto inútiles[22].
A las afueras de Palacio de Gobierno, en los días de reunión de gabinete o algúnevento, es molesto ver la línea de camionetas estacionadas en lugar indebido, encendidas con clima prendido y el chofer al volante durante todo el tiempo que permanecen sus jefes en reuniones oficiales. No vigilan perímetros ni son discretos, son visibles, predecibles, prepotentes e irrespetuosos. Existen honrosas excepciones, pero son los menos o diría únicos dependiendo el turno y lugar.
 Todo el jolgorio de la seguridad en torno a la movilidad de los funcionarios, agreguemos los agentes asignados a las propiedades las 24 horas, familiares, amigos e incluso amantes. Sumemos autobuses, helicópteros y aviones, donde se mezcla el uso oficial con las compras de fin de semana o visitar a los hijos, nietos o amigos. ¿Qué estrés por la inseguridad pueden sentir con mini-ejércitos de seguridad esos funcionarios y sus familias? Viven una realidad alterna, paralela a la del resto de la ciudadanía.
El gobernante en turno vive en La Quinta Grijalva, la cual tiene adaptada oficina pero funciona también como casa de la familia, ¿por qué no viven en las casas que tenían antes de ser gobernador? En el Palacio de Gobierno, que es donde deberían trabajar todos los días los gobernadores, existen oficinas equipadas donde resalta el lujo, representando una ofensa en una entidad federativa con los niveles de pobreza de Tabasco. El edificio, esté o no el gobernador, tiene encendido el clima integral, de hecho, hasta el estacionamiento; por lo que no experimentan ni la temperatura real del medio ambiente. ¿Cuánto es el costo mensual y anual del Palacio Gobierno el cual no es usado para los fines de su existencia?, ¿por qué mantener La Quinta Grijalva?
En La Quinta Grijalva la familia en el gobierno (que por usos y costumbres atrofiados es: ¡la familia que gobierna!), no paga luz eléctrica, predial, agua, teléfono fijo, celular, no van al supermercado o al mercado, come a la carta, sus servicios médicos están garantizados por médicos privados (no van al ISSET, ISSSTE o IMSS). Sería un gran avance que el gobernador y su familia utilizara  los servicios públicos de salud, porque sería una forma de garantizarnos a todos los ciudadanos que son de calidad. ¿Por qué no lo hacen?
¿Sentirán la zozobra de pagar una colegiatura?, ¿Tienen la necesidad de un servicio médico de calidad en el sector salud? Ni gobernadores ni diputados viven lo que el ciudadano, porque se pagan seguros gastos médicos mayores con los impuestos que generamos, ellos no van a las clínicas del ISSET pero deberían de hacerlo para gestar un cambio en la calidad del servicio. Además, bien se pudiera ahorrar el dinero destinado a las aseguradoras de gastos médicos y disminuir el ofensivo presupuesto auto-asignado.
Efecto Lucifer.
Mantenerse en el poder, exige “obediencia ciega”, y olvidar leyes, integridad y la existencia del derecho de objeción de conciencia. No hay posibilidad de cambios en las actuales circunstancias y con las personas al frente del gobierno. La clase política está enferma psicológicamente y el sistema es un estado fallido.
Socialmente estamos adormecidos, existe afrontamiento y el aprendizaje social es la irracionalidad. No queremos concientizar que nuestros males sociales tienen remedio por medio de un frontal combate a la corrupción. Los beneficios a corto plazo, la renuncia intelectual, el estado de confort son consecuencia de la corrupción en la que estamos provocando el autoengaño colectivo.
¿Nuestra descendencia no es motivación para el cambio?, ¿la inseguridad no es motivación para asumir un rol ciudadano más activo? Vivimos una desconexión moral pero también estamos desconectados de nuestras responsabilidades, convirtiéndonos en estímulo del Síndrome de Hybris.
Teniendo como base las investigaciones Philip Zimbardo sobre el Efecto Lucifer, estamos ante la disyuntiva de encarnar a Lucifer o asumirnos como héroes. Dicho de otra forma: solución tenemos, pero depende de nosotros. La heroicidad moderna es hacer lo correcto desde la cotidianeidad de nuestras vidas y en pleno ejercicio de nuestra libertad de expresión.
Los héroes de carne y hueso, dicen no a la corrupción, convenciendo con sus actos de la importancia del cambio para generar el bien común. Cada padre y madre que lucha honestamente para sacar a sus hijos adelante es un héroe.  Aunque lloren o duden de sus fuerzas, son héroes los que ciegamente tiene fe y trabajan, basando lo que tienen en el producto de su esfuerzo honesto y dedicado. Necesitamos héroes con el arquetipo de Zimbardo, gente común  haciendo cosas extraordinarias.
En febrero de 2002, conocí a Rathan Lal en Bangalore, India,  un sabio Gurú contemporáneo versado en la tradición Veda. En una de sus conferencias compartía que son importantes los alimentos para las familias, pero igual lo era el origen con el que se obtenían. El dinero del trabajo deshonesto hace impuros a los alimentos y aunque se tenga forma de ser humano realmente son bestias los que así lo hacen.

Conclusiones
1.    Ejercer el poder genera cambios neurológicos derivado de la dieta sensorial de los ambientes de infraestructura e interacción, además de los provenientes de la inmadurez o madurez emocional.
2.    La formación profesional no es garantía de que el poder no enferme a los seres humanos, por el contrario puede ser un detonador como lo demuestra los expositores de la Broncemia.
3.     La corrupción es causa y efecto del Síndrome de Hybris, porque ambos están basados en la irracionalidad-
4.    La mentira como corrupción o efecto de una inadecuada percepción de la realidad robustecen la Broncemia y el Síndrome de Hybris.
5.    El Efecto Lucifer intensifica la crueldad del sistema y radicaliza los efectos cuando existe Broncemia y el Síndrome de Hybris.
6.    Efecto Lucifer, Broncemia y el Síndrome de Hybris están vinculados a la corrupción.
7.    El desarrollo de las habilidades y competencias del pensamiento crítico en las burocracias de la posmodernidad contrarrestan el Efecto Lucifer, Broncemia y el Síndrome de Hybris.
8.    La corrupción es un medio de esclavizar a las sociedades posmodernas por parte de los factores reales de poder.
9.    El escaso trabajo, ha desvirtuado este derecho al grado de convertirlo en un permuta de la dignidad y los derechos humanos laborales.
10. La escases del trabajo, ha ocasionado que la permanencia en estos sea condicionada al “silencio ante la corrupción” y a la “obediencia ciega” cohesionando al sector público como sistema cruel, violatorio de derechos humanos, ineficiente y corruptor.

Propuestas para Tabasco
            Quien aspire a ser gobernador de Tabasco, sugiero revise los siguientes temas:
1.    Armonizar la legislación estatal a la legislación del sistema nacional anticorrupción.
2.    Revisar y actualizar el marco jurídico de contratación pública y legislar las mejores prácticas.
3.    Hacer factible la revocación de mandato.
4.    Reforma a la figura del fuero constitucional de los legisladores y gobernador.
5.    Legislar las causales de remoción o terminación anticipada del cargo de gobernador del Estado.
6.    No vivir en La Quinta Grijalva, sino en casa propia y usar el Palacio de Gobierno como lugar de trabajo.
7.    Retomar la audiencia pública en los municipios, para estar en contacto con la demanda social y que con su presencia impulse un nuevo estilo de trabajo político.
8.    Integrar un gabinete de profesionales, es decir, formación escolar congruente con el nivel de responsabilidad.
9.    Constituir el Registro Público de Servidores Públicos titulados y la determinar a partir de cuál jerarquía ser requiere cédula profesional, certificado de competencias o dispensa de título.
10. Disminuir los gastos de la gubernatura, siendo esta medida un ejemplo para el resto de servidores públicos de la administración pública estatal, e informar mensualmente del costo de las actividades y giras del Gobernador.
11. Establecer mecanismos de rendición de cuentas y evaluación al desempeño de los municipios del Estado, delimitando causales y procedimientos para la remoción expedita de alcaldes.
12. Presentar la iniciativa de Ley del Servicio Profesional de Carrera de la Administración Pública del Estado de Tabasco, considerando la creación del Instituto del Servicio Profesional, con un Plan Educativo Institucional (PEI) constructivista, de aula invertida y currículum oculto de habilidades y competencias sustentadas en una taxonomía digital.
13. Reformar el marco jurídico administrativo, penal, resarcitorio, laboral, civil y político de responsabilidad de los servidores públicos (nuestras disposiciones son de la década de los ochenta y su última reforma en el año 2002).
14. No tenemos una Ley de Responsabilidades Políticas donde se regule el juicio político, con claridad y seguridad jurídica. En la Colonia existía el Juicio de Residencia, para determinar responsabilidades a los Virreyes, las cuales prevalecían después de la muerte del procesado y transferidas a sus descendientes. El juicio tenía materia en caso de incumplimientos a la seguridad de los caminos, respeto a las personas, despacho de asuntos faltando a la verdad y otras causales más, que en conjunto sumaban 43.
15. Legislar la denuncia ciudadana anónima y las contralorías sociales
16. Capacitar a los funcionarios que requieren de seguridad, por lo que antes de la asignación permanente de seguridad deben ser capacitadas las familias, asignando el número de escoltas estrictamente necesario.
17. Entrenar escoltas, capacitalos y acreditar las habilidades para la responsabilidad. Es factible convenir colaboración con la Secretaría de la Defensa Nacional, Seguridad Nacional y la Gendarmería para entrenamientos especializados, lo que implicaría un grupo profesional. Usar el número de escoltas estrictamente necesario.
18. El gobernador debe convivir con los disidentes del régimen.
19. Diseñar auténticas políticas públicas y dejar la simulación imperante que irresponsablemente califica como tales decisiones unilaterales administrativas. Las Políticas Públicas son pluralistas, multimetódicas, graduales, incrementales y racionalizadas.   
20. Los candidatos a gobernador deben dar a conocer los nombres las personas que integraran su gabinete, para que los ciudadanos no seamos sorprendidos con la inclusión de despreciables personalidades a solo horas de iniciar un sexenio.
21. El ciudadano tiene derecho de poseer todos los elementos para tomar una adecuada decisión, y ese momento es antes de votar. El equipo de colaboradores legitima o deslegitima a un gobierno, por lo que saber quiénes integraran el gobierno nos dará a los ciudadanos una idea del perfil del gobierno.
22. Realizar una reforma en Política Social realista y diseñada previa investigación. Es inaceptable que no tengamos investigaciones sociales propias para el diseño de programas sociales y denominemos política pública a ocurrencias sexenales gubernamentales de diseño unilateral y oficialista.
23. Ante el incremento real de la pobreza y su disminución estadística, es un hecho que estamos ante elementos que nos impiden una adecuada implementación de Política Públicas por lo que es necesario la fundación del Instituto de Desarrollo Humano, en modalidad de Asociación Civil, con la finalidad de dotarnos de bases objetivas y reales.
24. Realizar una Reforma Administrativa, que establezca atribuciones reglamentarias hasta el nivel de jefe de departamento, para disminuir la corrupción. La categorización jurídica, administrativa, por ramo y dependencia, no es una petulancia intelectual sino requisito sine qua non de una administración pública eficiente y moderna.
25. Presentar una Iniciativa de Ley de Procedimiento Administrativo del Poder Ejecutivo, para eliminar la corrupción en la discrecionalidad de los procedimientos administrativos.
26. Revisar y cuantificar el costo de la corrupción, un segundo paso es mostrar los efectos devastadores. Hay sociedades latinoamericanas que ha demostrado fuerza e intolerancia ante la corrupción, por ejemplo Guatemala con la renuncia de Otto Pérez Molina a la Presidencia y Brasil con Petrobras.
27. Tolerancia cero contra la corrupción, no importa parentesco, afiliación partidista ni amistad.
28. Impulsar la transparencia, el Índice del Derecho de Acceso a la Información en México 2015, coloca a Tabasco en el lugar 19 de 32, y su ley sobre el derecho a la información está dentro de las reprobadas, por lo que es necesario acciones concretas para transitar a leyes aprobadas y con calificación arriba de 9.
29. Diseñar auténticas Política Públicas para la administración pública centralizada, desconcentrada y descentralizada, que tienen el “signo distintivo” de participación democrática y pluralista  de interesados y sectores público y privado.
30. Despolitizar de la procuración de justicia.
31. Despolitización del Poder Judicial del Estado, es decir, que asuman la presidencia del Tribunal Superior de Justicia juristas destacados, y no los abogados amigos del gobernador.
32. Reformar el Poder Legislativo, para que se asuma como poder público y no como apéndice legitimador del gobernador en turno e instrumento de impunidad al tener un Órgano Superior de Fiscalización decorativo.
33. Incluir en la obra pública, el uso obligatorio de la bitácora electrónica, que contiene las 570 etapas o pasos esenciales de toda obra pública, generando un significativo ahorro presupuestal. Este instrumento ha sido sistemática e inexplicablemente atacado por muchos constructores tabasqueños.
34. Capacitar en habilidades sociales y emocionales a los recursos humanos del sector público.
35. Diseñar un Código de Ética y sus implicaciones prácticas por medio de un código de conducta.
36. Implementación de un programa para promover la Cultura de la Honestidad, identificando los valores que deben motivar al servidor público.
37. El Sistema estatal anticorrupción debe ser un modelo digno de ser emulado por ser una de las mejores prácticas gubernamentales en México.
38. Los líderes deben autoregularse, por lo que si en busca de construir un liderazgo están los gobernadores y presidentes deben tener ese objetivo (Goleman, Liderazgo, 2013).
39. Los puntos ciegos (Goleman, El Punto Ciego, 1997) llevan al autoengaño, por lo que es necesario integrar equipos de trabajo colaborativo.
La crítica es un estímulo al crecimiento. /Paulo Freire

Bibliografía

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[1] Los analfabetas sociales, lo uso como el antónimo de inteligencia social.
[2] En relación al concepto de Analfabetas Sociales, hace algunos años escribí: http://ricardoleoncaraveo.blogspot.mx/2010/06/analfabetas-sociales.html
[3] Al decir: obedientes irracionales, me refiero a la desconexión moral y renuncia intelectual de los subordinados.
[4] “… Nunca pensé en desobedecer…”. Mayo/196. Adolf Eichmann
[5] El ascenso está basado en la obediencia ciega y por lo tanto irracional.
[6] En relación a los estímulos sensoriales, es muy ilustrativo el ensayo: El crecimiento campo de los Estudios Sensoriales, autoría David Howes, recuperable: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=273231878002
[7] No todos los razonamientos son correctos.
[8] El Síndrome de Asperger es un trastorno del desarrollo neurológico que afecta el funcionamiento social y el espectro de actividades e intereses. Está vinculado a una disfunción de diversos circuitos cerebrales, lo anterior es cita textual del artículo “El Síndrome de Asperger y su clasificación”, por lo que recomiendo su lectura: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=44015082013
[9] “… Nunca pensé en desobedecer…”. Mayo/1962. Adolf Eichmann
[10] Recuerdo mi experiencia con Agustín Caso Raphael (sugiero ver http://www.misprofesores.com/profesores/Agustin-Caso-Raphael_15989) y Víctor Manuel Lamoyi Bocanegra, como  una desgracia porque lidié con actitudes irracionales y emociones destructivas, ambos con características similares al Síndrome de Hybris. Se transforman en personas amables y dóciles al estar con sus jefes, por ejemplo: cambiaban sus tono de voz, eran excesivamente amables con ellos y lisonjeros. Virulentos y arrogantes con los subordinados, al segundo –Lamoyi- lo recuerdo en un lenguaje corporal agresivo y retador al dirigirse a una persona de más de 60 años, a quien recordaré solo como Gilberto. Tengo la seguridad que ambos además de Hybris padecían trastornos de personalidad.
[11] El pensamiento crítico es una habilidad y competencia que contrarresta la corrupción. Ver: http://leoncaraveo.blogspot.mx/2015/08/pensamiento-critico.html
[12] Ver el análisis completo: http://www.tm.org.mx/ipc2015/
[14] Resulta interesante como la agencia BBC clasifica algunas de esas frases. Recuperado:
[15] Consultar: ¡¡¡http://www.diputados.gob.mx/sedia/sia/spe/SPE-ISS-07-09.pdf
[16] “…Recibía órdenes…Nunca pensé en desobedecer”. Mayo/1962. Adolf Eichmann
[18] Por ejemplo: inadecuada organización de congresos locales, omisiones legislativas deliberadas, inexistencia del servicios profesional de carrera en las administración pública estatal y municipal.
[20] Sugiero ver, la conferencia del Doctor Francisco Occhiuzzi:  https://www.youtube.com/watch?v=gNt5hLLZDmc
[21] Tomé foto y las subí a twitter en el 2015, de las hijas de un funcionario que capta la escena que describo.

Crisis del TFJA ¡La refundación!